Isabel grande

Placer y Fertilidad

Estamos diseñados para buscar reproducirnos a través del placer sexual. Aún y cuando como humanos nuestra sexualidad es muy rica, compleja y trascendente, hay una base en común con nuestros hermanos animales absolutamente hormonal, a partir de la cual buscamos aparearnos persiguiendo un placer un tanto efímero para lograr la perpetuidad de la especie.

Ahora más allá de la pulsión inicial por el sexo, ¿el placer juega un rol importante en la fertilidad?

 Que la reproducción se logra a través del placer resulta muy obvio en el caso masculino. El orgasmo masculino, la eyaculación y la consecuente salida de espermatozoides a buscar fertilizar el óvulo femenino parecieran incluso ser inseparables.  Sin embargo cuando pensamos en el proceso de la concepción desde la mecánica femenina el placer pareciera ser opcional, no necesario para el proceso.

Les tengo sin embargo una noticia, en el cuerpo de la mujer el placer también favorece la concepción. No se trata de un proceso tan evidente y claro, pues la naturaleza del placer y de la sexualidad femenina es, a diferencia de la masculina,  misteriosa, cálida y muy vinculada al corazón, a la emocionalidad.

Cuando la mujer se rinde, se entrega emocionalmente al hombre y su vagina recibe amorosamente al pene se producen una serie de contracciones rítmicas, que aceleran el placer masculino propiciando la eyaculación, el útero baja, se acerca al canal vaginal y se coloca en una posición que favorece la fertilización. Físicamente el placer femenino genera condiciones favorables para la concepción de una nueva vida.

Y más allá, el placer también le genera cambios hormonales que promueven la concepción. Cultivar, promover e intensificar el placer de los encuentros sexuales fortalece el vínculo con la pareja y ese sentimiento de seguridad también juega a favor de la llegada de un bebé. El vínculo creado genera la estabilidad necesaria para que la mujer se “permita” concebir. No es algo que ocurra de forma consciente, es una lectura emocional del entorno que le dice a la mujer que ahora sí está segura y puede relajarse y permitirse concebir. El placer siempre es fértil, pues en la pareja genera amor, paz, felicidad o un nuevo bebé. El placer es la  fuerza creadora de la vida, una energía sagrada que nos sirve de guía hacia la vida.

manos-entrelazadas

Los procesos de fertilidad asistida en ocasiones desvinculan la sexualidad de una de sus grandes virtudes: el placer. Enfocados en concebir un bebé y en las dificultades de esa empresa, el acto sexual es una diligencia más, un recaudo que debe ser llevado a cabo para conseguir el objetivo. Esta situación resulta en frustración, estrés y desconexión en la pareja. Es importante en estos casos no perder la conexión y el vínculo en la pareja. En ocasiones es importante recibir ayuda y orientación de un terapeuta en el proceso. Un profesional puede ayudar a identificar posibles bloqueos a experimentar el placer, trabajar en las técnicas para ampliar el umbral de placer y orientar emocionalmente a la pareja en su proceso de fertilidad asistida

Disfrutar de cada encuentro íntimo a plenitud uno de los caminos más seguros, y sin duda más felices, para la llegada de una nueva vida.

 

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